Desahucio por falta de pago

Rocio, recibe en herencia un piso, en el que siempre habían vivido sus padres, y decide aprovechando, embarcarse en la compra de una vivienda para cuya hipoteca se sirve de la renta del alquiler de ese piso. A los tres meses de estancia la inquilina, una mujer con dos niños, comienza a recibir quejas de los vecinos que dicen escuchar golpes y mucho trasiego de gente. Ante los requerimientos de Rocio y los intentos de acudir a la vivienda a fin de comprobar el buen mantenimiento de la misma, la inquilina siempre elude atender al teléfono y abrirle la puerta. A los escasos meses comienza además a impagar el alquiler.

Rocio acude a nosotros muy preocupada por el perjuicio que la falta de abono de este alquiler está suponiendo para ella, no puede pagar sus cuotas de hipoteca, y además con el pesar, de que la casa que había sido de sus padres estuviera siendo maltratada.

La inquilina, escudada en que tenía dos menores a su cargo, repetía constantemente que no sería desahuciada de la vivienda y que seguiría allí sin pagar y haciendo lo que quisiera.

Meses mas tarde, ésta fue desalojada del inmueble y atendida por los Servicios Sociales. Las mensualidades impagadas así como la cantidad que hubo de añadirse en concepto de reparaciones que necesitaron  hacerse en el inmueble, le fue ejecutada a la inquilina de una cuenta bancaria en la que disponía de cantidad bastante.

Rocio por fin pudo recuperar su casa familiar y arrendarla a manos que cuidan de ella y le permiten hacer frente con total seguridad al pago de sus obligaciones.

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