¿Por qué tardan tanto los desahucios?

A menudo nos encontramos con propietarios desesperados que manifiestan sentirse indefensos y muy a disgusto con nuestro sistema judicial. Manifiestan que la Ley no está de su parte y que parece “no existir justicia”. A través de este post, intentaremos contar de la manera más simple y clara posible, la realidad de este procedimiento judicial y el por qué de su tardanza. Partiendo siempre por supuesto de la base de que entendemos la desesperación de los propietarios agraviados por un inquilino que incumple con sus obligaciones.

Alguna de las preguntas más frecuentes es la de por qué ha de esperarse tanto para echar de sus casas a personas que se han metido por ejemplo durante una ausencia puntual de los propietarios. En España, el domicilio es inviolable, esto quiere decir que nadie puede acceder a un domicilio privado, ni siquiera la policía por el mero testimonio de alguien. Solo en casos contados y tasados por Ley como la certeza de la comisión de un delito fragrante por ejemplo, podrá la policía acceder a un inmueble sin una orden judicial. Y es precisamente por esto, la necesidad de una orden judicial que les autorice, que los procesos de desahucio y recuperación de viviendas ocupadas, no son inmediatos. Para que un Juez de la orden de desalojo de una vivienda, es necesario un procedimiento judicial que efectivamente demuestre que esa propiedad no es de las personas que la ocupan, o que las que lo hacen han incumplido con sus obligaciones contractuales y por tanto deben ser desalojadas de la misma. Y esto sólo se demuestra a la finalización de un proceso con todas las garantías, posibilidad a ambas partes de ser oídas, de presentar aquellas pruebas que consideren necesarias, de ser defendidas y representadas por profesionales… nuestro sistema es garantista, y como tal asegura la posibilidad a todas las partes de ser oídas y ejercer su derecho a la defensa. Y esto, no es más que un absoluto seguro, una garantía que nos blinda a todos antes posibles falsos testimonios que podrían hacer que injustamente se nos despojara de nuestra propiedad. El problema surge con la burocracia precisa durante todo ese proceso y de la lentitud y atasco de nuestros juzgados. Esa es la clave de la excesiva tardanza, que se traduce casi una ausencia de justicia para cualquier ciudadano, pues el retraso es tan lesivo para la situación de los agraviados que aunque finalmente resulten vencedores en el proceso, el daño ya está hecho.

Por tanto,  ni la justicia está de parte de quienes no cumplen, ni hay ausencia de la misma en nuestro sistema, ni sale gratis ocupar o no pagar en nuestro país. El problema es el retraso de los juzgados, que hace que nuestro sistema pulcro y garantista se alargue de manera ilimitada volviéndose perjudicial principalmente para la parte que sufre el incumplimiento de la otra.